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domingo, agosto 23, 2009

Mi cielo.

Tus ojos, tus ojos lilas, tus ojos abiertos,
tus ojos rojos por el pito que no te terminaste,
se refleja en esa masa azul,
esa masa azul que es una mentira,
una mentira como cuando mi mami me dice que esta orgullosa de su hijita.
Ese cielo de mierda,
ese cielo de mierda desde donde se lanzan bombas,
ese cielo de mierda que mata gente.
Quizás el cielo sea aun peor que la Tierra,
con guerras lateras donde los buenos de enfrentan a los buenos
y donde los mártires siguen siendo mártires
que pagaron con su dolor su estadía en el cielo.

jueves, octubre 16, 2008

Mis luceros.

Tienen mi misma boca, mis ojos y mi sangre.
Tienen mi cariño incondicional.
Yo por ellos daria mi alegria, mi felicidad, daria mis ojos y mi fuerza. 
Ellos desconocen mucho de mi, pero a mi me basta con sólo un poco de informacion para considerarlos lo mas importante que tengo.
Sin saberlo me acerqué a la gente como ellos, me acerqué a Metaleros de pelo largo, me acerqué a niñas dulces, me acerqué a chicos  como ustedes, los que leen esto.
Sin que él lo supiera, separados, nos fuimos convirtiendo en personas aprecidas, con los mismos ideales, con los mismos cuestionamientos.

Ha pasado mucho tiempo desde una conversacion juntos, frente a frente; pero cada día lo primero que veo al despertarme son sus caritas.
En ellos reflejo mis metas, es raro ¿no?, crecimos tan distanciados teniendo la misma sangre. 
Simplemente decir que soy fuerte, que ya no me asusta lo que puedan pensar los demás, no me importa caerme, que me humillen, pero quiero estar cerca de ustedes.

Sebastián López, Claudia López y Marcelito López; son todo lo que tengo, y todo lo que quiero. 

sábado, agosto 16, 2008

Mi papá.

Mi papá no tiene mis rasgos, no tiene mi sangre ni mi apellido.
Mi papá tiene una familia muy diferente a la mia, no tengo su pelo, ni sus ojos, ni sus modos.
Mi papá no me vió nacer, ni aprender a hablar, no me vió cuando dí mis primeros pasos.
Mi papá no me enseñó a escribir, ni a leer.

Mi papá me conoció a mis seis años y se quisó unir a una familia ya formada. Quisó adoptar el papel de padre que otro había dejado en el olvido, y quiso adoptar el papel de hombre frente a mi madre.
En un principio no lo acepté, lo llegé a odiar creo en mi mente de niña, no quería que nadie me quitara la predilección de mi mami, ni mi importancia. Poco a poquito se fué ganando mi corazón y mi confianza, y hoy llega a ser mi hombre favorito del mundo.
Es que es más que un papá, es un complice, es un amigo, es un consejero la raja; y sé que no soy la mejor hija, sé que haces enormes sacrificios para entenderme un poco, y sé tambien que si no lo logras no es por falta de ganas.
Me apesta que te pongas audifonos y escuches un partido mientras estamos comiendo; pero me encanta que me apoyes en cada proyecto que tengo.
Me encanta que me enseñes de música, y me apesta que no puedas entender que hay gente que vale la pena tanto en la Concertación como en la Derecha.
Me encanta que hagas tu pésima imitación de Evelyn Matthei y me apesta que jueges todos los fines de semana Tennis, haciendonos reacciónar a todos más tempranos.

Me encanta que me hayas aceptado como tu hija, y me apesta que no haya sido antes.
Te amo papá, te amo Ricardo Cardoch.