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jueves, mayo 27, 2010

La nueva monedita de cambio.

No soy Frida mirando un espejo,
No soy De Bouvaur escribiendo con ideas Sartreanas,
No soy Berenguer con una performance en Santiago
No escribo para ellos,
Tampoco escribo para el género,
Quién me puede hablar de género ahora,
Después de Gabriela, después de Frida: Ya no hay género.
Escribo para ustedes, las que reniegan de su historia.
Ustedes, las del siglo XXI.
Ustedes las que quieren ser como la Chechi.
Ustedes las de uñas bonitas y pelo largo.
Ustedes, las que bailan el bailecito gringo de moda.

Mujer, eres tan distinta, explícame por favor, por qué quieres ser tan igual.
Mujer, dime por favor qué ven tus ojos.
Mujer, dime sí ahora quieres ver detrás del horizonte.
Mujer, dime si sigues dispuesta a escuchar.
Dime si tus sentidos siguen vivos,
Mujer dime si sigues aquí.

Mujer, te costó tanto llegar a esto.
Recién ayer luchabas por pantalones, y hoy vuelves a las minis.
Recién ayer luchabas porque tu voz contara, y hoy sólo aceptas lo que te dicen.
Mujer, recién ayer luchabas por igualdad y hoy buscas la diferencia.
Mujer, cuántas veces dijiste que no querías ser un objeto sexual.
Mujer, por qué hoy quieres volver a serlo.
Mujer, por qué quieres ser el sueño mojado de poetas que no escriben.
Mujer, por qué no quieres volver a ser tu propio sueño.

Me dijeron tantas cosas.
Me dijeron que la mujer obrera ya no es mujer.
Me dijeron que la mujer que es madre ya no es mujer.
Me dijeron que las mujeres debíamos cocinar bien.
Me hablaron de pantalones apretados y pintura en la cara.
Me hablaron de pestañas crespas y sonrisas coquetas.
Me dijeron que la felicidad era junto a un hombre.
Me dijeron que la felicidad era junto a un hombre, y con tres niños.
Con tres niños rubios y educados.
Tres niños que no debían ser pokemones, ni emos, ni raros, ni comunistas, ni artistas, ni subversivos, ni mapuches, ni feos.
Me dijeron que la felicidad era junto a un hombre, tres niños, una casa grande y un perro.
Mujer, dime que dices tú.

jueves, noviembre 19, 2009

Santiago.

Santiago es una prostituta que anda con ligas por Wall Street.
Santiago es un niño abortado y violado en el útero de su madre quinceañera.
Santiago es un trovador mudo.

Sebastián.

Sólo mira el suelo.
La mirada perdida de las personas lo desconcierta y no mira nada más que la punta de sus zapatillas de lona, rotas, desteñidas.
Su padre, mi padre abandonó a mi mamá cuando yo aún estaba dentro de ella, y crecí como muchos con madre y padre dentro de una pura mujer.
Me alejaron de mi sangre y yo sólo quería alejarme de él, y sentí como si el mar estuviera tan enojado que comenzara a comer peces.
Ojitos negros, piel morena, pelito crespo, tan negro que la oscuridad lo envidia.
Cuerpito delgado, figura tímida como me gustaría que estuvieras hoy acá.
Nos despojaron de lo único que teníamos, nos despedimos y como si tuvieramos maletas en las manos, emprendimos rumbos distintos.
Y así pasaron días, meses y años, y comencé a extrañar una parte de mi que nunca tuve, una parte de mi que me robaron. Y cada vez que miraba las estrellas, cada vez que miraba el cielo a esa hora en que se llena de pasión y el azul desaparece, pensaba en ti; sabía que tu también lo hacías, que tu también te preguntabas el por qué.
Santiago se siente tan solo sin ti, sin tu olor, sin tus ojos cuando me miras.
Pregunto en las calles si alguien vio un dinosaurio con algas por pelo; nadie responde, a veces pienso que te imaginé. Tú no eres de esta historia, me pregunto si las ganas de tenerte me hicieron imaginarte, pero te siento tan tangible.
Sebastián, eres parte de mi corazón de melón, eres parte de mis recuerdos y de mis sueños, eres el hermano que siempre deseé tener y que por fin encontré.

domingo, noviembre 01, 2009

Cuarto propio, hecho para la clausura de "Mujer arte y compromiso" para el Museo Salvador Allende

18.539.379 -8, escribo.
18.539.379-8, leo.
18.539.379-8, pienso
Tengo palabras que decir,
tengo cosas que contar,
pero no quiero, no quiero tener
una vagina exitante para un sueño mojado de poetas que no escriben.
Pantalones apretados, bailecito gringo,
pintura en la cara, pelo largo.
Las niñas se pintan me dijeron,
las niñas cocinan me dijeron,
Las niñas limpian y ordenan,
las niñas no hablan de politíca ni religión, me dijeron.

Gente bonita, ojitos azules,
caritas pálidas con rosasia nivel uno para dar un toque regalón.
Los hombres usan pantalones grandes,
ojalá saber andar con botas para verme super top.

Arañitas peludas que tiran veneneno a la sociedad,
perdón quise decir suciedad.
Fumar en la calle es de putas,
a todas nos criaron para ser putas en un campamento de verano gringo,
porque acá los únicos campamentos que veo,
están por los alrededores de la circunvalación Américo Vespucio.
Parpadeo para no morirme de aburrimiento,
parpadeo para no mirar,
pero la curiosidad me mata y vuelvo a abrir los ojos, y me vuelvo a morir de asco y los vuelvo a cerrar.

Me tomo un predual porque soy mujer,
me tomo un predual porque sufro de una extraña enfermedad una vez al mes.
Me tomo un predual porque siento que se me sale el mundo por el ombligo.

Tengo palabras que decir,
Tengo lágrimas que votar,
pero no, hoy no,
que me enseñaron a reirle a ciegos de la vida,
que me enseñaron a que me brillen los ojitos para un mundo reseco.

Somos todos iguales escuché en discursos
somos todos iguales soñé una noche de insomnio,
somos todos iguales me dijeron una vez,
y lloré, y grité y lloré aun más,
porque no soy el par faltante,
porque todo es una mentira,
porque si fueramos todos iguales no habrian ventas.

18.539.379-8 mi papá no me quiere.

miércoles, octubre 14, 2009

Buenas noches señor papá

Señor Padre.
PRESENTE.

Escribo la presente para comunicarle mi odio, lo hago por acá porque no soy ni tan valiente ni tan estúpida como para verlo a la cara, a la misma cara que yo llevo en una versión femenina. Sí, que pena, jamás podrá negarme pues tengo su misma nariz, ojos y boca; tengo su mismo color de piel y contextura.
Señor Padre, le escribo para decirle que está muerto.
Señor Padre, le escribo para decirle que no es mi padre.
Señor Padre, le escribo para odiarlo un poco más y olvidarme un poco menos, que los recuerdos mantienen viva la esperanza de no verlo, que los recuerdos ya no atormentan, sino que se mezclan con gratos momentos y se convierten en pasado.
Señor Padre, le escribo para decirle que no debió odiarme, que era niña, no era mala, no le iba a hacer nada.
Señor Padre, le escribo para decirle que no lo necesité.
Señor Padre, le escribo para decirle que me ayudó a querer, porque mientras uno más odia, mas quiere, y aunque los optimistas de siempre dicen que el odio no es bueno; claro que lo es, porque así uno aprende.
Señor Padre, le escribo para decirle que no se merece el título de Señor.
Señor Padre, le escribo para decirle que desentona con el mundo, desentona conmigo.
Señor Padre, le escribo para que se revuelque pensando que me va bien, que soy feliz, que tengo talento.
Señor Padre, le escribo para no aceptar su petición de hace seis años, pidiendo que junto a Sebastián hiciéramos una empresa de hermanos, de ingenieros.
Señor Padre, le escribo para decirle que heredé cosas suyas, y no las niego, porque son esas las que me hacen luchar día a día para no ser lo que usted ha sido.
Señor Padre, le escribo para decirle que no me busque jamás, porque para mi, usted forma parte de la nada.

viernes, abril 24, 2009

Mienteme.

Dime que te gusta así.
Dime que las cosas cambiaran.
Dime que la Justicia existe en un plano más allá de los deseos de poetas suicidas.
Inventa con tu lengua, frases que me lleven a confiar.
Dime que los cambios están bien, que te gustan mis películas.
Dime que al igual que yo te estremeces con una frase compacta de un libro.
Mienteme, pero mienteme bien, como para que nunca me de cuenta de que era yo quien te pedía a grito que me llenaras de falacias, falacias que necesito.

martes, febrero 24, 2009

Por eso escucho Silvio.

Escucho Silvio sólo cuando estoy así, inconsistente, simplemente energía en un universo que se desparrama. No sé si la palabra es desdoblarse, no sé tampoco por qué esucho Silvio cuando estoy así. Pero me veo ahí, lángida, con ojos hinchados, quizás de lágrimas guardadas, quizás por leer frente al computador.
Canto en voz baja, y escucho como ella canta, siento que es falta de respeto el ruido y procuro pinchar las teclas con delicadeza, para que no se moleste; pero por mucho que procure cuidado, el sonido del teclado se hace más fuerte de lo común. Y cada letra del abecedario, es una piedra que es tirada con rencor a el agua tranquila y pacifica, en un sitio donde los árboles hacen eco al rebote de cada piedra en el agua.
Mis ojos miran como si intentaran ver lo que ella ve. y el sonido del silencio se hace pesado y agotador, como cuando en la carretera se tapan los oidos y escuchas a lo lejos a la lejanía. Por eso escucho Silvio.

jueves, febrero 12, 2009

Yo.

He escrito mucho sobre otras personas que viven en mi cabeza, sobre partes de mi; ahora es cuando debo hablar de quien soy. Mi nombre es Eliana y tengo quince, el ocho de abril cumplo los dieciséis, soy una niña que muchas veces no quizó serlo, que quizó ser mas grande, vivir otras cosas. Soy hija de una mujer intachable, y un hombre que me donó muchos de mis defectos, sin embargo tengo eso a lo que llaman Padrastro aunque encuentro que la palabra es horrible, y prefiero simplemente decirle Papá; que es un niño en cuerpo de grande, y tiene valores honorables. Tengo a una mujer imprescindible en mi vida, a mi abuelita, quien lleva mi mismo nombre.

Viví cosas feas, que me ayudaron a ser más fuerte, sin embargo preferiría ser la mas débil y no haberlas vivido jamás.
Me gusta la política y el debate, me gusta la sociedad Chilena; disfruto ser Chilena. Soy muy dependiente de la gente que tengo cerca y muchas veces les he mentido para no hacerles daño.
Demuestro que las cosas no me afectan, no me gusta mucho llorar en público y me gusta sentarme con la espalda derecha.
Escucho Folclore y amo la cueca.
Tomo y fumo y no por eso estoy perdida y no tengo futuro.
Le tengo pánico a las inyecciones y aguijas, prefiero sufrir un dolor, antes de que me pongan la anestesia.
Hace poco dejé de hacerlo, pero antes lloraba con la canción Penélope de Joan Manuel Serrat.
Me gusta ver las estrellas antes de acostarme, y leer. Disfruto de una buena conversación y me agota carretiar como lo hice en alguna época. Me dan pena las niñas de trece o catorce años que andan en la calle vestidas como cualquier cosa, y le sacan el jugo a su cuerpo; cuando después piden que las repiten porque "La mujer no es un objeto sexual"
Me emputece ver a niños fumando marihuana por moda o porque el amigo lo hace y es bacán.
Me apestan las minas que carretean todos los fines de semana y de lo único que hablan es de minos.
Pero saben, en algún momento yo quise ser así; lo intenté y muchos de los que ahora están leyendo estas líneas se deben acordar, yo quise ser así, bonita, simpática y tonta. Y en cierto momento lo logré, me duró poco, pero lo logré. Logré fingir pasarlo bien con niños con zapatillas nike y pantalones arremangados, escuchando reggaeton; con niñas pintadas y de pelo liso que se reían de lo que fuera. Carretié con ellos, y en cada fiesta veía como caía uno mas.
Pasé ese t
rance, ahora tengo menos amigos, es cierto, ahora carreteo menos, pero ahora soy más feliz.

miércoles, enero 28, 2009

No pido.

No pido ser quien ocupe su lugar.
No pido esa mamonería que llaman amor.
No pido ser la felicidad que buscas.
Simplemente quiero tu compañía, me haces bien, me haces reir.
No soy de esas que se engancha fácilmente, aun me duelen los errores de antaño; tampoco quiero que me des un Te quiero, simplemente sentirte cerca cuando quiera llorar, cuando quiera un abrazo.